Revista teatros

Actualidad

volver

Publicado el 26 de Junio de 2020 a las 11:00 horas

Rocío Molina clausura la XXXV edición de Madrid en Danza

Rocío Molina clausura la XXXV edición de Madrid en Danza

Rocío Molina es la encargada de clausurar la XXXV edición de Madrid en Danza que comenzó el pasado 17 de junio con "El amor brujo, Gitanería en un acto y dos cuadros" de Israel Galván. Tras Sara Calero, Olga Pericet, Marco Flores e Ignacio Prego y Metamorphosis Danza, Rocío Molina pone el broche final con "Caída del cielo" el domingo 28 de junio en los Teatros del Canal y también en streaming

Coreógrafa y bailaora iconoclasta, el flamenco que propone la malagueña Rocío Molina en Caída del cielo tiene algo de esencial, ahonda en sus raíces y, al mismo tiempo, con libertad, lo enfrenta con otras maneras de entender la escena y con otros lenguajes, consciente de que el flamenco es una expresión libre y de libertad, que no puede, ni debe, ser domesticado.

Esta obra es un viaje, un descenso. Asistimos al recorrido de una mujer, guiada por su baile, que es intuición y materia, a través de luces y sombras. Y, con ella, nos precipitamos en el silencio, la música y el ruido en territorios desconocidos. Ante nosotros: lo palpable y lo que, aún existiendo, está normalmente oculto a nuestros ojos, se materializan en el cuerpo de Rocío Molina. Ella baila y establece una relación diferente con la tierra. Y tú tienes la sensación de que su baile nace entre sus ovarios y esa tierra que patea. Y, así, su baile se convierte en la celebración de ser mujer.

Este descenso o caída es el viaje sin retorno de una mujer, pero Rocío Molina no nos conduce ante la imagen invertida deEl ángel caído, como le ocurrió a Dante en su Divina comedia, sino que nos lleva a un espacio de profunda libertad. En el viaje parece que se quiebra el alma y que nos sumergimos en un mar denso y opaco, un paisaje oscuro plagado de luciérnagas que, en nuestra caída, nos guían y nos elevan hacia paraísos oscuros y tinieblas de color en continuo movimiento.

En definitiva, esta obra es el viaje o descenso o tránsito de una mujer desde un cuerpo en equilibrio a un cuerpo que celebra ser mujer, inmerso en el sentido trágico de la fiesta.