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Entrevista a Andrés Lima por El pan y la sal

Publicado el 01 de Septiembre de 2018

Entrevista a Andrés Lima por El pan y la sal

Obra: El pan y la sal

 Espero que esta obra sea una palada más de la pala excavando las tumbas. Una ayuda para cerrar heridas

 Andrés Lima es uno de los grandes nombres del teatro en España. Actor –lo hemos visto recientemente en la serie “La catedral del mar” y el film “El reino”– y director –“Sueño”, “Medea” o brillantes títulos con Animalario que le valieron 4 Max–, pero, sobre todo, hombre comprometido y beligerante cuando se trata de defender causas justas, se pone ahora al frente de este montaje para ayudar a sanar heridas. 

¿Qué siente Andrés Lima cuando este verano ha visto por TV, en internet, en prensa… las imágenes gente en el Valle de los Caídos con el brazo en alto al grito de Franco?

Siento desasosiego y tristeza. Que a estas alturas haya gente que esté reivindicando la figura de Francisco Franco dice poco de cómo se ha superado el fascismo en este país, no dice nada bueno, dice mucho de que todavía tenemos un montón de gente con un pensamiento muy reaccionario. ¿A qué se debe?

Precisamente a la falta de memoria y al hecho de que se haya condenado al olvido a un montón de gente y un montón de sucesos y que haga que haya gente que todavía reivindique la figura de un dictador que asesinó y torturó a mucha gente.


 

Decía Galeano que “No hay historia muerta, por mucho que la quemen, por mucho que la rompan, por mucho que la mientan; la historia humana se niega a callarse la boca”. ¿Para qué  nos sirve en España tener una Ley de Memoria Histórica con semejantes imágenes y con juicios como el de Garzón?

La ley precisamente se plantea para poder reivindicar la memoria, para poder resarcir la memoria de un montón de gente que murió injustamente a manos de algo no legal que es lo que se defiende en el juicio, el hecho de que se haya cometido un acto genocida. La memoria sirve para defender un montón de derechos de gente que a la que se les han quitado durante mucho tiempo.

Lo que pasa es que la memoria estuvo vaciada, vacía de contenido y no se podía aplicar por la falta de recursos. Paralelamente y a la vez, no creo que fuera casualidad, se dieron prisa en sacar la inhabilitación del juez por las escuchas del caso Gurtel. Entonces, hasta ahora ha sido prácticamente imposible hacer nada interesante basándose en la ley, pero ahora parece que está dando sus primeros pasos a ver hacia dónde llevan…

La obra, aparte de ser una obra de teatro que habla sobre nuestra memoria, aparte de ser un semi documental, es una ayuda a esa causa de la memoria histórica, a que la gente pueda tener notoriedad y a que la gente sepa que hay todavía en nuestro pasado mucha injusticia que hay que resolver.


Supongo que estas imágenes hablan de lo necesario que sigue siendo un montaje como este… ¿Qué es El pan y la sal, qué significa un montaje como este en estos tiempos?

“El pan y la sal” son unas lecturas. Por la complejidad de toda la gente que hay que reunir, pero también por respeto a aquel proceso no he querido teatralizar nada sino que sea el propio documento el que se sostenga solo. Un juicio siempre es un hecho muy teatral, es algo muy atractivo de ver y de escuchar.

Mi pretensión era que un grupo de actores importantes de este país con un peso actoral y humano importante, que tienen mucho crédito para todo tipo de público pudieran defender la causa de la memoria histórica y que el gran público viera que es algo necesario. Entonces ahí empecé por Nuria Espert, sin saber, diciendo ‘voy a probar a ver si me hacen caso’ y todos dijeron que sí, cosa que me emocionó bastante, Emilio Gutiérrez Caba, José Sacristán, Nuria Espert, Juan Margallo, Gonzalo de Castro, Tristán Ulloa, Gloria Muñoz… Mucha gente se apuntó.

Alberto San Juan me había pasado el texto para que lo hiciéramos y a rebufo del Teatro del Barrio lo pusimos en pie. Lo vio mucha gente a la que le interesó mucho y nos dijo que debería hacerse más y en un sitio más grande y pensamos que era verdad. Este esfuerzo de este año amparado por el Teatre Lliure y el Teatro Español lo que intenta es que tenga mayor proyección esta pequeño esfuerzo en comparación con lo grande que es la memoria histórica.

Nosotros intentamos poner nuestro granito de arena y es muy emocionante después, es como ver el juicio realmente, pero vamos a intentar que asistan los personajes reales, los afectados, la gente que esta buscando a su tío, a su abuelo o a su hermana. Todavía. Que testificaron realmente y que después se produzcan coloquios o que por lo menos compartamos un vino y celebrar el hecho de la memoria hsitórica. Estoy intentando liar a la radio, a un montón de gente para que todo esto tenga una proyección grande.


De todos los testimonios que se recrean en este montaje, que se vivieron en aquel juicio, ¿cuál es especialmente duro, conmovedor?

Todos son importantes e impactantes, sobre todo porque el autor, que no es el autor, porque el autor fueron todos los que participaron, pero ha tenido un ojo dramático muy importante a la hora de seleccionar qué de quién iba en la obra, porque faltan muchos testimonios y los testimonios están extractados, pero ha conservado grandes momentos y cada uno complementa al otro, con lo cual todos forman un crisol de vivencias y opiniones sobre lo que es el buscar a un desaparecido.

Hablamos mucho de los desaparecidos en Argentina, en Chile, en todas las dictaduras que existen en el mundo, pero España es la segunda después de Camboya en número de desaparecidos. Es decir, todavía hay una herida muy abierta por mucho que se empeñen en taparla algunos, no hay que taparla, hay que cerrarla, hay que sanarla.

Hay un testimonio especial, que es el de María, que es una mujer que murió ya el año pasado, tenía ya unos 90 años, estaba muy mayor y había vivido la guerra y buscaba a su hermana y el relato de ella es especialmente trágico y emocionante.

Después haremos una función especial en Sevilla y ya no haremos más porque reunir a tal grupo de actores es una quimera prácticamente, todo el mundo tiene mucho trabajo  y todo el mundo, además, lo hace por la causa, por voluntad, no he tenido que contratar a alguien. En Sevilla quiero hacer una edición especial porque hay personajes andaluces, y actores como María Galiana que hace este personaje o Antonio de la Torre que hace de abogado de Garzón.


¿Qué le gustaría conseguir a Andrés Lima con este montaje?

Espero que sea una palada más de la pala excavando las tumbas, nada más. Una ayuda a que la gente pueda encontrar, cerrar su herida con respecto a la gente que ha querido y que no ha vuelto a ver.

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