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Entrevista a Christian Escuredo por 33 el musical

Publicado el 30 de Septiembre de 2019

Entrevista a Christian Escuredo por 33 el musical

Obra: 33 el musical

 Jesús ha sido un adelantado a su época, un visionario y uno de los mejores coach de vida que uno pueda tener, más allá de lo religioso

 Su ficha de vida dice que es gallego, diplomado en Educación musical, licenciado en Interpretación textual y posgraduado en Pedagogía teatral, que admira a “la gente empática”, que fuera del escenario le hace feliz “viajar y conocer otras culturas” y que el teatro para él es “uno de los tesoros que tenemos que cuidar entre todos, es más valioso de lo que pensamos”. Dice que se pregunta muchas veces quién es Christian Escuredo y deja la definición en “un buscador”, pero lo cierto es que se ha convertido en un auténtico titán de la interpretación en nuestro país. Y eso que sobre el escenario ha sufrido una transformación bestial: se ha bajado de los tacones de Felicia en “Priscilla, Reina del Desierto” para subirse a la cruz de Jesús de Nazaret en un musical que le ha valido el aplauso unánime de crítica y público. No es de extrañar que diga que cuando pasen los años, mire hacia atrás y recuerde estos días en los que era Jesús pensará: “qué viaje más bonito me ha brindado la vida”. Por V. R.  Foto BALDESCA SAMPER

¿Su nombre era premonitorio?

Un poco sí, sobre todo para darle pie a mis amigos más creativos, que ahora me llaman Jesuchristian... (risas).


Más allá de la anécdota, segunda temporada de “33”, espectáculo revelación y la crítica y el público rendidos a su trabajo. ¿Cómo lo está viviendo?

Con mucho agradecimiento, recibo mucho cariño de la profesión y, sobre todo, del público, aunque también he tenido algún momento de susto. Este personaje es muy significativo para muchas personas y ya te puedes imaginar lo que puedo llegar a provocarles.


¿Se pensó mucho si quería ser Jesús?

Me lo pensé bastante, no solo por lo que significa trabajar con los hilos de este personaje, sino porque el espectáculo es muy exigente y me producía un poco de vértigo. Sentirme asesorado y querido por varios profesionales del equipo me ayudó a tirarme a la piscina, y ni tan mal...


Prejuicios por el tema religioso, el precedente de “Jesucristo Superstar”… Cuéntenos qué es “33 el musical”…

Es una historia de amor con un personaje universal que se trata con mucho respeto y está dirigido absolutamente para todos los públicos, más allá de sus creencias.


En un año lleno de estrenos de grandes musicales y fuera de la Gran Vía, parece un milagro el éxito de “33”.

Hay muchos ingredientes que lo hacen único y especial. Creo que el mayor secreto es el poder que tiene para llegar a los corazo-nes de la gente y emocionarles. Cuando consigues eso, de alguna manera les has conquistado. Al menos eso es lo que yo siento cuando también soy espectador.


¿Cómo es el Jesús de Toño Casado, de Christian Escuredo y de “33”?

Un Jesús divertido, pasional, valiente y con mucho carácter. También vulnerable, porque no deja de ser humano.


¿Y los retos que implica este personaje? Imagino charlas con Toño Casado, lecturas y sé que viajó a Tierra Santa…

Quise quitarle la máscara y las connotaciones religiosas para que no me afectase. Mi intención era humanizarlo y, sobre todo, en-tender su magnetismo. Eso me ha hecho viajar a Tierra Santa para empaparme de otras visiones desde otras culturas. Por supuesto, muchas entrevistas, visitas a museos, lecturas, filmografías... Vamos, un reto, sobre todo viniendo de interpretar a Felicia, una de las tres drags protagonistas en “Priscilla” o a Tati, el futbolista gamberro de “Fariña”.


Uno de los momentos más bonitos del musical es...

Hay momentos preciosos, cada número es como un cuadro de arte, con mucha belleza. Me encanta la estética que se produce en la última cena, por ejemplo, parece que salimos de un lienzo y comienza a cobrar vida, aparte de que hacer una escena con prácticamente toda la compañía es de lo más mágico para un actor, escuchar esa atmósfera con los poros abiertos es de lo más bello que he experimentado encima de un escenario.


“El único mandato será el amor” es una de las frases que canta como un himno. ¿Con qué mensaje se queda?

Con ese mismo y hasta que no lo entendamos vamos a seguir tropezando con la misma piedra... Jesús ha sido un adelantado a su época, un visionario, un pionero y uno de los mejores coach de vida que uno pueda tener, más allá de lo religioso.


Cuentan los espectadores que salen reconfortados de ver el espectáculo, ¿también los actores tienen esa sensación?

Por supuesto, ¡y qué bien nos viene! (risas). Trabajar con un mensaje tan positivo hace que te lo lleves a casa y no quieras soltarlo. En otras ocasiones, con otros espectáculos, no te queda otra que dejarlo en el camerino.

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