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Entrevista a Mario Gas por Viejo amigo Cicerón

Publicado el 01 de Febrero de 2021

Entrevista a Mario Gas por Viejo amigo Cicerón

Obra: Viejo amigo Cicerón - Teatro de La Latina

 Ahí está el teatro también para que todos juntos, como un ágora pública, reflexionemos sobre las cosas

 Para los amantes del teatro y de esos grandes personajes que nos hacen frenar en seco y cuestionarnos a todos los niveles, pocos goces hay semejantes a charlar un ratito con estos tres grandes hombres de la escena. Sumen al trío formado por Ernesto Caballero, Mario Gas y José María Pou a Marco Tulio Cicerón y obtendrán una reflexión lúcida y actual de todo lo que nos está pasando. Que ya pasó antes, por cierto. Junto a los actores Alejandro Bordanove y María Cirici, nos visita este viejo amigo Cicerón. Y no se asusten por el romano, no hay teatro más contemporáneo que este. 

 Voy a empezar con un fragmento de la obra: “No necesitamos héroes; lo que necesitamos es escoger a los mejores para que nos representen”. En los últimos tiempos, en la pandemia, incluso ahora en la nevada, hemos escuchado la palabra héroes muchísimas veces. Parece mentira que esto lo dijera alguien hace más de dos mil años, que esté escrito, que podamos leerlo, que podamos interiorizarlo y que estemos igual. ¿Qué nos pasa?

Esa es una gran pregunta a nivel colectivo, pero yo diría que esa especie de bucle en el que la Historia se nos viene encima porque personajes y situaciones realmente muy de antes vuelven, se nos vomitan encima, no solamente ocurre con Cicerón, aparte los griegos eran en esto bastante premonitorios, por ejemplo, las tragedias griegas, “Las troyanas”, las guerras que mienten y que son por un poder de mercado…

Hay dos posibilidades, como si el ser humano cambiara algunas cosas, pero no las estructurales profundas que le afectan como individuo y como ser social u otra, que el tiempo, aunque nos parezca que es muy largo a nosotros en otra consideración, desde otro ángulo es un microtiempo en la que todo está muy agolpado y hemos aprendido poco. En cualquier caso, la respuesta es algo desazonante, que sigamos apelando a las mismas cosas y que sigamos cayendo en los mismos errores. Bueno, ahí está el teatro también para que todos juntos, como un ágora pública, reflexionemos sobre las cosas, por qué, cómo y cuándo.


¿Quién fue Marco Tulio Cicerón?

Marco Tulio Cicerón fue un ciudadano muy contradictorio, un tipo muy inteligente, que por un lado jugó apuestas de pensamiento súper interesantes y por otro lado jugó a unos juegos políticos también en los que depende desde dónde se mire pudieron ser muy contradictorios. Dónde entra la vanidad, dónde entran las concepciones políticas o militares para las conjuras, si es verdad o no el miedo a perder la República para un poder concentrado o no…

Era un personaje lúcido, contradictorio y que aporta muchas opiniones que nos pueden servir ahora y que al mismo tiempo nos sirven, de ahí un poco el título, no solo en el plano puramente de la política, sino en el existencial, de la amistad, de la relación de los seres humanos, del discurso de la vida, del amor, de la muerte… Un personaje en ese aspecto bastante vivo.


“Unos ensalzan su coherencia política y su integridad moral; otros, en cambio, lo presentan como un político vanidoso, oportunista y débil de carácter”. Así lo expresa uno de los dos estudiantes que protagonizan la obra Viejo amigo Cicerón. Y probablemente fue las dos cosas, ¿no? ¿Se puede ser las dos cosas?

Claro que se puede ser las dos cosas y muchas más porque el ser humano fundamentalmente es un ser contradictorio en sí mismo. Entonces, yo creo que es un poco el paradigma de ese intelectual que dice cosas que a veces no obra como lo que dice y a veces no dice como lo que obra. ¿Hasta dónde llega su honestidad absoluta y hasta dónde llega su sentido un poquito de la manipulación o de la conspiración o de ocupar un lugar que no ocupa? Eso es algo que está ahí puesto en solfa.

Pero de algún modo yo creo que la lucidez del personaje supera a cualquier otra cosa, con un final terrible a manos de un personaje que de algún modo la literatura dramática nos lo ha presentado como simpático, por esa famosa oración fúnebre de Marco Antonio en el “Julio César” de Shakespeare, pero que por lo visto era un sanguinario militar de extrema derecha, de alguna manera (risas).


Pero también se puede dudar y rectificar, ¿no?

Parece ser de alguna manera que el hostigamiento de la publicidad nos presenta a los políticos y a los seres humanos como seres inmutables, que están en posesión de la verdad, fabricando la mentira muchas veces, y ese pequeño dicho, que encierra mucha verdad,: “errar es de humanos” parece que no es aplicable a los políticos porque pretendemos que sean unos súper padres que lo tienen todo resuelto y eso, evidentemente, no es verdad. Rectificar es de sabios, abrir los juegos de esa cripta digamos endogamopolítica es buenísimo, pero parece ser que eso no ocurre. No hay más que ver cómo están enzarzados los partidos políticos en una lucha a veces sin tregua y donde muchas veces algunos mienten más que cosacos.

De todos modos interesa también decir que unos mienten más que otros, que otros no mienten nada, cuando eso también es mentira, unir cosas, desunir otras para que la gente se confunda… Es muy complicado. Yo creo que hay que hacer más bien caso a aquellos que persiguen el bien común y no otras retóricas.


“Viejo amigo Cicerón” se estrenó en julio de 2019 en el Festival de Mérida y más de un año después aquí seguimos. Ocurrió por ejemplo también con “Sócrates, juicio y muerte de un ciudadano”. ¿Esto demuestra que el público está ávido de personajes como estos, de un teatro que no solo nos entretenga, sino que nos haga reflexionar?

Larga vida ya la tiene, porque llevamos ya un año y medio con esto y aún no ha terminado la gira.

Yo creo que el público sí está ávido de la palabra como discurso sin que ello signifique que la imagen y la acción física no esté integrada en el teatro contemporáneo, pero sí cierto tipo de público, yo no creo que el público sea único y unitario, gusta de ir al teatro para deleitarse aprendiendo, escuchar cosas que le hagan pensar a partir del goce personal.

Entonces, personajes como Sócrates y como Cicerón, si son tomados en un plan historicista para hacer puramente una descripción de lo que fue su vida a lo mejor no interesan demasiado, pero si son tomados como personajes que en su momento tuvieron una especulación sobre el ser humano como individuo y como sociedad y nos sigue hablando de cuestiones no resueltas también ahora se convierten en personajes muy interesantes y muy atractivos y por supuesto los dramaturgos que se acercan a estos personajes también utilizan a estos personajes para hablar de nosotros mismos. En ese aspecto creo que sí y la praxis demuestra que están siendo interesantes para el público. Tanto Sócrates como Cicerón tuvo y tiene una larga vida escénica.


¿Qué era lo más importante a la hora de llevar este texto al escenario de una forma práctica? Primero, porque se montó para un escenario como el Teatro Romano, pero luego habría que hacerlo en tablas más ‘modestas’…

Ernesto aparte de un excelente dramaturgo, director de teatro y amigo está muy avezado a la colaboración, al colectivo. A mí me pareció un texto muy interesante, empezamos a hacer modificaciones en el mismo con su permiso y me parecía interesante presentar a este hombre en su dialéctica humana y como político y como pensador y contrastarlo realmente con nuestro tiempo actual sin caer en la coyuntura o en el panfleto, la metáfora en el teatro es fundamental para que las cosas no sean aplicables puramente a un hecho concreto, sino para que el espectador sitúe, piense y unifique las cosas.

Fue un trabajo muy agradable y además como dramaturgo, como hombre de teatro, planteaba unas situaciones técnicas que a mí me parecían muy interesantes y divertidas y además sin que tuviésemos que justificar el por qué, el cómo y el cuándo jugando a una ‘transustaciación’ de épocas y de personajes que podía ser divertido en el juego teatral y así nos lanzamos a la aventura.


Mario Gas y José María Pou han vuelto a decirse sí, ahora con un texto de otro gran hombre de teatro como es Ernesto Caballero y junto a ustedes ahora Alejandro Bordanove y María Cirici. ¿El equipo es de primera división, no?

Es un equipo estupendo, coherente, brillante y fantástico y hemos trabajado muy bien.


Para acabar, dice Cicerón: “No podemos cambiar el pasado, pero debemos prever el futuro”. ¿Son optimistas?

Yo soy optimista cuando hay muchos motivos para ser pesimista, pero creo que la evolución del ser humano se ha producido siempre gracias al optimismo de la gente, si no fuéramos optimistas no podríamos poner un pie delante del otro y andar y hacer muchas cosas. Entonces aún sabiendo, conociendo y viendo todos los desviacionismos que estamos padeciendo en nuestra sociedad actual yo quiero creer que antes de que sea demasiado tarde el ser humano y la colectividad reaccionará para poder caminar hacia delante en busca del bien común.

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