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José Carlos Martínez

Publicado el 30 de Octubre de 2013

José Carlos Martínez

Obra: Compañía Nacional de Danza

Cuando empieza el espectáculo, la adrenalina te anestesia y te olvidas de los dolores

 Dice que hay vida más allá de la danza y que se recuerda buceando, haciendo senderismo, compartiendo momentos con amigos o familia... Pero lo cierto es que José Carlos MArtínez no ha parado de bailar. Tanto y tan bien que hasta dejó con la boca abierta al mismísimo Nureyev. Bailarín Estrella de la Ópera de París o Premio Nacional de Danza, desde septiembre de 2011 está al frente de la CND.

Tras dos años, ¿balance positivo?      

Muy positivo. Hemos avanzado mucho más rápido de lo que estaba previsto en mi plan director. Tenemos un nuevo repertorio con clásicos como “Raymonda” o “Giselle”, coreografías de Balanchine, Forsythe o Mats Ek y, a la vez, no abandonamos la danza contemporánea, ni la joven y nueva creación española.   


 
¿Qué es lo más complicado de su labor al frente de la CND?
La burocracia y pasar más horas en los despachos resolviendo asuntos no relacionados con lo artístico. Me gustaría poder pasar mucho más tiempo con los bailarines, pero es complicado cuando cerrar contratos, acuerdos, etc. lleva más tiempo del previsto.   


¿Cuál es la máxima en su trabajo?  

Honestidad, o al menos eso intento. Y luchar por mantener la excelencia, que era ya una máxima en la compañía. Estamos avanzando intentando mantener un nivel muy alto, aunque es evidente que cuando algo empieza necesita tiempo para afianzarse. Todo es cuestión de tiempo, aunque en España nos guste todo ‘ya’. Hay que tener paciencia.



Decía Flaubert que la forma más profunda de sentir algo es sufrir por ello. ¿Un bailarín sufre mucho sobre el escenario?   

Sí, para qué engañarnos. No siempre sale uno en perfectas condiciones y convivimos con el dolor, con las lesiones, pero también con nuestras emociones y estados de ánimo. Menos mal que el placer de bailar es tan grande que cuando empieza el espectáculo, la adrenalina te anestesia y te olvidas de esos dolores.



En España seguimos sin tener mucha cultura de danza. ¿Qué falta?   

Dar a conocer, educar, hacer hincapié desde el colegio en la importancia de las artes escénicas. Se debería despertar más ese lado de la creatividad, la emoción, la sensibilidad, la música. También es importante cuidar lo que se le ofrece al público y en España durante mucho tiempo los progra-madores no se han molestado demasiado en conocer lo que estaban poniendo encima de un escenario y eso destruye público.  



¿Va al teatro? ¿Qué ha sido lo último que le ha emocionado?   

“Todo el cielo sobre la tierra (El síndrome de Wendy)” de Angelica Liddle. ¡Y soy fan! Me hubiera gustado ser capaz de hacer un espectáculo así.