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Pablo Carbonell

Publicado el 01 de Julio de 2017

Pablo Carbonell

Obra: El mundo de la tarántula

 No soy de esos actores que aprietan el culo cuando ven a un director o a un productor. ¡Soy libre!

 Si bien conquistó el favor del gran público gracias a su faceta de reportero dicharachero en “Caiga quien Caiga”, este actor, director, cantante y humorista ya llevaba mucho tiempo ‘dando caña’ –desde los 80– en míticos formatos como “Bola de Cristal” o al frente de su legendaria banda de rock: Los toreros muertos. Hoy, basándose en su propio libro autobiográfico y bajo la dirección de José Troncoso, el gaditano hace un intrépido recorrido por sus memorias: desde su infancia hasta las anécdotas más inesperadas de toda una vida dedicado al espectáculo. Esas que, ante todo, le han marcado a fuego artística y personalmente. Bienvenidos a este ejercicio de libertad con el inconfundible sello Carbonell. .
 

¿Qué va a mostrar “El mundo de la tarántula” en las tablas del Bellas Artes?

Como sabes antes que este espectáculo hubo un libro con mis memorias que se llamó igual. El libro recogía reflexiones sobre la profesión de cómico que he ido entramando con cosillas que pasaron y que me llevaron a ellas. Es teatro sobre la verdad. No hay personaje. Hay ciertos alardes de imitación o de ejecución de canciones pero es teatro verité. Este es un tipo de teatro que ya hizo Concha Velasco o Gabino Diego. Lo hacía la fallecida Carrie Fisher y hasta Mike Tyson lo hace. Cuentan su historia y de paso ajustan cuentas, reconocen de donde vienen, quién les ha dado lo que atesoran, lo palos que han encontrado entre las ruedas, se desnudan. Se toman una libertad que no todos están dispuestos a afrontar. Alguien dijo, creo que Mamet, que esto o es muy sencillo o es imposible. Yo creo que la gente cuando venga a verlo se va a ir con la sensación de que esto está chupado. Pero también que no lo haría jamás. Hace falta que te haya picado un bicho para poder hacerlo. El título de espectáculo viene de que hace muchos años una mujer me dijo h que a su hijo le había dado por el mundo dela tarántula y que le tenían que apoyar. La pobre mujer estaba muy angustiada porque veía que su hijo había perdido la capacidad de juego y no desarrollaba la suficiente fantasía como para estar en un escenario. Desde entonces llamar tarántula a la farándula me ha parecido una forma muy acertada porque hay algo de veneno que se inocula en las personas que son atraídas por las tablas.


Comenzando por el principio, por la fase de su infancia, ¿qué episodio de la misma va a desatar la risa o la emoción del público?

Efectivamente, salvo casos extraños, el germen de esta locura se gesta en la infancia. En la obra se escenifica la emoción de la primera canción que te abraza, la primera vez que te subes a un escenario en el colegio, etc... Es gracioso, sí, pero también es emocionante, como la vida misma. En esas partes trato de volver a ser aquel niño perplejo que descubre ese mundo, y canto esas canciones, no para hacer un ejercicio de virtuosismo. La idea es revivirlas de nuevo. Hay algo importante en todo esto, no es teatro de fantasía, es teatro de la realidad. Es verdad lo que se ve.  Y las emociones son evocadas no desde la imaginación sino desde la memoria.


Este show recorre su vida, pero también los últimos 30 años de España. ¿Qué momento histórico nacional supuso para usted un antes y un después a nivel personal y por qué?

El momento histórico fundamental en mi vida es el día en que mi hermano me presentó a un joven tan loco como yo llamado Pedro Reyes. Sin ese momento no estaríamos hablando ahora. Yo pude salir de mi casa y centrarme en el mundo de la interpretación gracias a Pedro Reyes, el mejor cómico del mundo.


Un artista como usted se habrá topado con un sin fin de aventuras. ¿Qué situación ligada a su trabajo le dejó sin palabras al no esperársela en absoluto?

Yo no me esperaba que esto fuera tan adictivo. Ríete tú del tabaco. Es como el juego, cuando te metes dentro de una aventura o una fantasía; pongamos que te crees que eres astronauta y te pasas todo el día en tu planeta disfrutando de la ingravidez, ¡no quieres salir! Pues esto es lo mismo. Quieres volver a estar dentro de ese mundo. La escena es la posibilidad de jugar en la edad adulta. Es una vida de escape. Yo termino actuaciones en las que he estado hablado sin parar dos horas y luego no sé hablar con alguien en la vida real.  


¿Qué es lo más raro, divertido o surrealista que le ha dicho un fan?

Después de ver “El mundo de la tarántula”, dos personas me dijeron que habían visto su vida. No puedo aspirar a que nadie me diga algo más hermoso.


Uno de los bolos más importantes de su vida fue…

No sé si el más importante pero sí fue revelador la primera obra de “teatro de sofá” en la que intervine.  Fue “La curva de la felicidad”. Para empezar fue la primera vez que hacía algo usando la cuarta pared. Yo estaba a mi bola, cogía un teléfono, hablaba con gente que entraba por la puerta, etc. No estaba pendiente nada más que en dar mi réplica y no salirme del personaje. No hacia el trabajo de show man que hacía con Los toreros muertos, siempre pendiente de la gente  o soltaba chorreadas como el reportero de CQC. Actuaba en intimidad. En un principio me costó porque me parecía una falta de respeto no dirigirme al público o no enviarle guiños de mis anteriores trabajos. Entendía que la gente había pagado su entrada para ver al que salía en la tele o cantaba como un demente.


El recuerdo musical forma parte de este espectáculo. ¿Qué tres canciones han marcado su juventud?

Son, -y esto no quiere decir que sean mis favoritas-: “Mi carro”, de Manolo escobar, “Puente sobre aguas turbulentas”, de Simón y Garfunkel y “Cuerpo de ola”, de Hilario Camacho. Las tres son vericuetos por los que conecto con momentos que tuvieron su importancia, su magia, o su drama. Otra canción fundamental es “Huracán” de Bob Dylan. Pero ya te digo, es porque fueron esas, no otras las que lograron ciertos milagros. 


Una de sus frases favoritas de este monólogo es aquella que dice…

Tengo que hacerte una aclaración. Esto no es un monologo. Estoy solo en el escenario pero hablo con mucha gente, a veces por teléfono a veces cambiando las voces o de posición. Es una obra de teatro y sale mucha gente, además de mí en distintas edades. Una frase que me divierte es: “Mi padre derrama agua bendita en su lecho conyugal y ha tenido cinco hijos y dos abortos. Yo soy el segundo”.


¿Quién es el verdadero amor de su vida? 

Hay un mujer que me salvó la vida con un amor sin pedir nada a cambio. Una mujer que me cogió de la mano y me sacó de un hoyo muy grande en el que me había metido. Ahora mismo somos amigos nada más pero estoy en eterna deuda con ella. Sale también en la obra.


¿Y esa persona o personaje público a la que desea carbón por Navidad?

Tengo mucha suerte porque puedo ver la bondad en todas las personas. Hay gente que me lo ha puesto difícil, y hay gente que se ha apartado de mí en cuanto han pensado que había bajado de peldaño social o económico. Gente que cuando no me necesita ya no aparece más. Todas esas situaciones las veo como una gran desgracia para ellos. Tengo un tesoro muy grande y es que no tengo que pedir favores, si no es con el teatro, es con los conciertos, o con presentaciones, o con guiones, o libros o lo que sea, voy tirando y a mi familia no le falta de nada. No soy de esos actores que aprietan el culo cuando ven a un director o a un productor. Soy libre. Ahora mismo el teléfono no suena para ofrecerme una película o una serie, es verdad, podía considerar que estoy en horas bajas, pero mi espíritu positivo me dice que de un momento a otro, quizás con este espectáculo, o con el próximo disco, o con mi nueva rodilla- hace poco me he puesto una prótesis de rodilla y estoy que floto de contento- el teléfono no va a parar de sonar. No sería la primera, ni la segunda vez que me pasa. Si cantas, haces películas, si haces películas, haces teatro, si haces teatro, haces televisión y así es siempre. 


¿Quién consigue sacar la risa a Pablo Carbonell como nadie?

Mi hija Mafalda, con diferencia.


Una fantasía pendiente de cumplir:

Cenar con Nicole Kidman. 

  • Marta Poveda
  • Carmen Conesa
  • Teté Delgado
  • Secun de la Rosa
  • Antonio Albella
  • Clara Sanchis
  • Miki Esparbe
  • Julieta Serrano
  • Lucía Gil
  • Eduardo Tato
  • Rossy de Palma
  • Pepe Ocio
  • Lara Dibildos
  • Javier Pascual
  • José Luis Sola
  • Gabino Diego
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