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Pablo Espinosa

Publicado el 30 de Noviembre de 2017

Pablo Espinosa

Obra: Tebas Land

 Esta es una obra de arte, una obra de las que atrapan, de las que inspiran, de las que curan

 

¿Cómo es su primer contacto con “Tebas Land” y el trabajo de Sergio Blanco –Premio Nacional de Dramaturgia de Uruguay- ?
Mi primer contacto con Tebas Land surgió a través de Salvador Collado, que me había hablado del texto y de Sergio Blanco. Cuando lo leí me quedé impactado, en muchos aspectos. Lo primero que pensé fue: ¡Qué texto tan bueno! y lo segundo: ¿¡Y yo voy a interpretar este pedazo de personaje tan interesante!? ¿Con Natalia Menéndez y con Israel Elejalde? Ni lo dudé. Investigando más a Sergio (era necesario y ha sido muy instructivo para mi), porque no le conocía antes de Tebas Land, he aprendido mucho y he empezado a ver el mundo de otra manera. Ahora le doy más importancia a muchas mas cosas que antes no apreciaba tanto. 
¿Qué es “Tebas Land”, cómo definirían la obra y a qué nos enfrenta?
Tebas Land nos habla de muchas temas, aunque giran entorno al parricidio, porque ese es el tema principal de la obra. Sergio utiliza el Mito de Edipo, pero le da otra vuelta y lo hace de una manera muy bella, original y analítica a la vez. Cuando empiezas a meterte en situación y a comprender al "personaje" de cualquier historia, en este caso la de un parricida, empiezas a pensar distinto, es otro mundo... Todo el mundo tiene el suyo y todos guardan mucha belleza y oscuridad dentro. Tebas Land nos enfrenta a otras realidades, no solo la de un preso si no también la de un escritor, por ejemplo.
¿Cuáles son sus bondades para que todo el mundo haya coincidido en alabanzas y parabienes?
Yo creo que lo fundamental y lo que le hace a esta obra ser un éxito asegurado (podemos ser mejores o peores actores, directores y tener mal equipo, que no es el caso precisamente, está siendo una verdadera suerte) es el texto. Sergio Blanco es la clave de todo. Ha hecho una verdadera obra de arte y es hermoso poder formar parte de ello de esta manera.
¿Cómo conecta la Tebas griega con el patio de una cárcel y todo ello con el Madrid de 2017, a qué espectador le habla este texto?
Vamos a traeros a Tebas a Madrid en 2017 y en el 18 también y se lo vamos a dar al espectador y se va a sentar a su lado en la butaca y va a sentirse observado desde dentro por él mismo y todo esto sin medicinas ni magia, con puras historias. Solo historias, habladas, escritas, contadas, escuchadas, vividas, inventadas. Espero que el espectador, sea el que sea, de la edad que sea, de cualquier nacionalidad, con sus penas y sus alegrías, se sienta identificado con muchas de las situaciones a las que nos lleva la obra y sobre todo, que sane. Porque, como bien ha dicho Natalia muchas veces, esta obra es sanadora. 
“Edipo Rey”, “Los hermanos Karamazov”, “Un parricida”, “Dostoievski y el parricidio”… Grandes textos clásicos sobre el parricidio a los que revisita “Tebas Land” y sin embargo la obra, dicen, busca plantear un verdadero desafío de parricidio escénico. ¿Esto así dicho suena muy bien, pero complicado: cómo se lleva a la práctica? ¿Cómo es la atmósfera en la que se desenvuelve “Tebas Land”?
Sí, ha sido un proceso de búsqueda muy analítico en muchas ocasiones, a la hora de buscar matices y atmósferas que ayuden a reflejar la situación por la que están pasando los personajes en cada momento. Ninguno de los mundos interiores de ninguno de los personajes que aparecen en escena, ni de ninguno de nosotros, es fácil. Al final estamos en una atmósfera de tensión y desconfianza, inocencia, crueldad, curiosidad, descubrimiento, belleza, amor, luz... Todo junto y mezclado. Es como un sabor nuevo que sabe a muchos sabores en tu paladar. 
De la propuesta de Natalia Menéndez, sea la que sea, me fío, hoy y siempre, porque siempre propone cosas ingeniosas y certeras.
Pablo Espinosa –“Física o Química”, “Violetta”, “El secreto de Puente Viejo”…- es uno de los responsables de mostrarnos este encuentro poético y terapéutico entre el autor, el parricida y el actor. Háblenos de sus roles…
En esta obra viajo de Martín a Federico, uno es un actor, efectivamente, y el otro es un chico, un chaval, que ha matado a su padre y que ha vivido una realidad muy distinta a la que estamos acostumbrados la mayoría. Ha sido un chico maltratado desde pequeño, sin estudios y que ha pasado por una vida muy oscura y turbia. Son dos realidades totalmente diferentes. Ha sido un trabajo muy bello e interesante de realizar.
Para abrir boca, ¿con qué frase del texto se quedarían? ¿Podrían adelantarnos alguna?
Bien. La frase que he elegido, y me ha costado, confieso, es: "Cada uno tiene vergüenza de cosas diferentes".
Pablo, ¿cómo es trabajar con una directora como Natalia Menéndez y dar la réplica nada menos que a Israel Elejalde?
Sabe cómo quiere las cosas y sabe transmitirlo siempre de una manera muy certera también. Sabe cuándo algo funciona "allí arriba" o "aquí abajo" y cuando no. Es una manera infalible de trabajar la suya, porque en los detalles está la diferencia y ella es la diferencia. Siempre está en todo. Su dedicación e ilusión por el trabajo es absoluta. Es una persona apasionada y trabajadora y eso se transmite a todo el resto del equipo. Es una maravilla poder aprender y trabajar bajo la dirección de alguien como Natalia Menéndez.
El presente es el que hay y ahora mismo, para mí, está perfecto, no puedo pedir más, afortunadamente. Y el futuro... El futuro seguro que llega. Siempre llega, sea el que sea, llega. Espero que sea bueno.
Trabajar con Natalia Menéndez y con Israel Elejalde en el Teatro Kamikaze ha sido una verdadera fortuna, porque no todos los días un chaval de 25 años del Pati Fosc de La Vila se puede poner a pasear y aprender sobre las tablas de gente con tanto teatro a sus espaldas y eso para mi, ha sido y está siendo todo un honor y un privilegio. Israel está siendo un compañero maravilloso conmigo, desde el primer día y cada día, cada ensayo y en cada función. Estoy aprendiendo de él tanto, que entre Natalia e Isra... ¡¡yo no sé como voy a devolver luego todo esto!! Se lo daremos al público, esto es para ellos, para vosotros.
¿Por qué no debemos perdernos “Tebas Land”?
No podéis perderos Tebas Land porque es una verdadera obra de arte, una historia de las que atrapa, de las que inspira, de las que cura. Ojalá lo disfrutéis tanto como nosotros haciéndola. 
  • Natalia Menéndez
  • Silvia Marsó
  • Camen Machi
  • Luis Bermejo
  • Antonio Najarro
  • Israel Elejalde
  • Javier Veiga
  • Ariadna Gil
  • Pablo Espinosa
  • Manuel González
  • Alfredo Sanzol
  • Esteve, Sara, Carmen, Paco, Laura, Óscar y Ana
  • Mamen Camacho
  • Aitana Sánchez-Gijón
  • Ana Wagener
  • Maxi Iglesias, Fela Domínguez e Iván Sánchez
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