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Entrevista a David Trueba por Los guapos

Publicado el 01 de Abril de 2024

Entrevista a David Trueba por Los guapos

Obra: Los guapos - Centro Dramático Nacional. Teatro María Guerrero

 Somos una suma de nuestras improvisaciones y capacidad de autorreforma, pero también esclavos del tiempo que vivimos y de las decisiones que tomamos

 Periodista, guionista, director de cine, actor, escritor... Desde aquella primera “Amo tu cama rica” a la última “El hombre bueno”, pasando por imprescindibles como “Saben aquell”, “Casi 40”, “Vivir es fácil con los ojos cerrados” –Premios Goya a mejor dirección y mejor guion–, “Saber perder” –Premio Nacional de la Crítica–, “Abierto toda la noche”, “Queridos niños”, “Si me borrara el viento lo que yo canto”..., ni la gran ni la pequeña pantalla, ni la literatura, ni la música, ni los medios de comunicación parecen tener secretos para un David Trueba que ha tardado mucho en zambullirse en el mundo del teatro. Pero ya está aquí. Debuta en el Centro Dramático Nacional con la historia de un reencuentro. El de Nuria y Pablo, dos personas que crecieron en el mismo barrio obrero y marginal, pero cuyas vidas han ido por caminos diferentes. Charlamos con él sobre esta nueva aventura, sobre el paso del tiempo y los recuerdos. Por VANESSA RAMIRO Fotos de ensayo LUZ SORIA
 

¿Qué recuerdos guarda David Trueba de su infancia en Estrecho? ¿Los amigos de entonces, los de Estrecho, de los Salesianos, del instituto, lo siguen siendo o quedaron allí?  

Guardo sobre todo recuerdos de mi familia y del piso donde vivíamos que es donde transcurría la mayor parte de mi jornada. Del colegio tengo muy buenos recuerdos porque era un colegio muy grande y con muchos alumnos y en ese descontrol encontrabas tu espacio para la anarquía, y sobre todo algunos profesores con los que podía ser crítico y divertido y que de alguna manera te daban las primeras señales de que podías hacer cosas creativas y que podías ser una persona que saliera un poco de agujero gris en el que vivíamos todos.


Dice que la memoria es un ejercicio en el que muchas veces la fantasía completa las carencias, las faltas, las cobardías. ¿Por qué lo hacemos?

La memoria es uno de los primeros mecanismos de autodefensa que tenemos. A partir de la construcción de nuestra memoria, vamos construyendo también nuestro futuro, porque vamos colocando en el pasado elementos que consideramos capitales, pero que en realidad mirados desde fuera no habrían significado lo que significan para nosotros. Por eso me fascina tanto el mundo de la memoria y la recreaciones del tiempo pasado porque me parecen todas manipulaciones absolutas y sin embargo son percibidas con una cierta autenticidad por el público.

Esto ha estimulado mucho a los creadores que han descubierto que una manera maravillosa de hacer creer a la audiencia que lo que están contando es real. Presentan esa apariencia de realidad que consiste en utilizar un personaje real o suceso real o una biografía real para transmitir lo que siempre ha querido transmitir la ficción, que es una verdad construida de nuevo para ser consumida como auténtica pese a que está basada en un conjunto de apropiaciones que vienen desde la fantasía hasta la fermentación de la propia experiencia personal.   


¿El paso del tiempo irremediablemente nos convierte en personas diferentes a las que un día fuimos o no siempre?

No siempre, yo creo que las personas somos la consecuencia de una escalera en la que cada peldaño es importante, pero si cambias cualquier peldaño del la vida anterior, cambiarás el resultado posterior. somos una suma de nuestras improvisaciones y de nuestra capacidad de autorreforma, pero también somos esclavos del tiempo que vivimos y de las decisiones que tomamos, incluso no siendo conscientes de que estábamos tomando decisiones tan importantes para nuestro futuro.


Algo de todo esto hay en “Los guapos”, su primera obra de teatro. ¿Le ha salido la historia que quería?

Nunca he sido muy consciente de dirigir mis pasos tanto en la literatura como en el cine, ni ahora en el teatro, sino que más bien son las historias las que vienen en mi busca y yo activo un poco mi papel de Medium para transmitirlas.

Creo que en este caso hay algo que se retrotrae también a mis Orígenes y que me hace pensar sobre las oportunidades que tienen unos y otros en la vida para cumplir con su destino. Me parecieron unos elementos indicados para escribir una función y llevaba muchos años, desde la adolescencia, queriendo hacer algo en teatro, pero que no fuera una experiencia postiza, sin una experiencia completa de inmersión total en la que utilizar ese lenguaje  en toda su profundidad y con todas sus posibilidades y que no fuera un trabajo solo técnico, sino también de escritura y de dirección. estar haciéndolo ahora me hace totalmente feliz. 


¿Qué nos contaría de esta obra, cuál es el punto de partida y dónde nos lleva?

El punto de partida es la curiosa falta de sincronía entre los recuerdos de dos personas que han vivido lo mismo en su juventud, cómo cada cual tiene su propia manera de explicarlo y cómo en ese contraste de dos pareceres está algo así como dos versiones diferentes de una misma vida. A partir de ahí entraron en juego otros elementos como el del engaño, el del uso de las personas que conocemos, el de la culpa y por supuesto también el de sentir a las personas que hemos conocido en nuestra infancia y juventud como un espejo de lo que podría haber sido nuestra vida si hubiera ido por otros derroteros.

Siempre tomamos las decisiones más importantes de nuestra vida cuando no estamos preparados para tomarlas y por eso el entorno es tan importantes porque es el que te permite rectificar  y el que te permite reconducir tu vida pese a tus errores. Solo unos pocos a lo mejor no cometen esos errores en la juventud, pero los demás estamos muy expuestos a ellos. 


¿Quiénes y cómo son Nuria y Pablo? 

Dos personajes de cierta inocencia. en el caso de Pablo es alguien que ha cumplido con sus ideales y que se dedica a lo que quiere después de haber salido de un entorno en el que conseguirlo no era fácil. Nuria ha sido la guapa del barrio una mujer que ha utilizado sus armas cuando las ha tenido a disposición y el destino ha sido más cruel con ella y por lo tanto necesita apoyarse en otros para lograr sus objetivos, pero los dos son personajes de una cierta pureza y enfrentarlos me servía para contar cosas sobre las personas que no había contado ni novelas ni películas anteriores.


La obra se llama “Los guapos” y también hace referencia a la fragilidad de quien un día fue deseado. ¿Qué papel juega la belleza, el poder de la belleza, en ella? 

El personaje de Nuria lo explica muy bien en el momento en el que identifica el deseo que la gente tiene hacia las personas bellas como si fueran un trofeo que pueden ganar. Se ha especulado mucho con las ventajas y desventajas de esto pero al final creo que todas las personas que obtienen algo sin esfuerzo son penalizados por ello y por lo tanto la belleza física que suele ser una lotería genética no se corresponde siempre con la solidez de quien puede mantenerla. Así que lo mejor para las personas es no hacer demasiado esfuerzo por lo impostor, lo que no eres y tratar de mirar al interior, que es de donde vas a sacar los recursos para sostenerte. La fachada exterior puede ser de enorme ayuda, pero también puede ser una condena. Así que vivimos en una época en que se le da demasiado valor a eso y creo que vamos presenciando muchas catástrofes.


Y todo eso, ¿cómo se pone en escena? Cuéntenos cómo es el envoltorio de esta historia.

El envoltorio es muy sencillo, como vengo del cine, no quería hacer una puesta en escena que pareciera deudora de la pantalla de cine con proyecciones y con efectos, sino más bien utilizar el teatro en lo que para mí tiene de clásico, de recreación, de situaciones normales y cotidianas sobre la escena y a partir de ahí permitir que los actores te lleven en ese desarrollo de personalidades por unas y otras esquinas de la condición humana.

Me encanta el teatro y siempre lo he disfrutado cuando pone al ser humano en primera línea. Quizá por venir del cine estoy un poco vacunado contra los ejercicios de estilo y las demostraciones técnicas, que son tan abundantes en ese oficio 


¿Cómo se llevan el Trueba escritor y el Trueba director ahora que han coincidido en teatro? ¿Hay uno más exigente que otro? ¿Son una pareja bien avenida?

En el cine también está presente el escritor, porque el guion es la pieza fundamental de una película sobre la que se construye todo lo demás, así que no he notado una gran diferencia. La mayor es que sencillamente las cosas no se pueden conseguir en fragmentos, sino que tienes que intentar dirigirlo todo hacia la totalidad, hacia el día en que se va a representar la función donde tienen que estar todos los detalles y los elementos que has querido transmitir. Es quizá el escritor de novelas el que peor se puede llevar con el director de cine y con el director de teatro, en el sentido de que es una persona más solitaria y más individualista que presenta el lector la obra terminada. En el caso del cine y del teatro, la obra la transforman los técnicos, los actores y todas las aportaciones, incluida la propia representación en directo, que obviamente transforma lo que has escrito y en ocasiones lo hace más disfrutable y más cercano, pero en otras ocasiones, todos los elementos intermedios pueden desvirtuar un poco el discurso y eso es lo que tienes que medir con la firmeza en la dirección. 


Esta vez ha elegido a Anna Alarcón y Vito Sanz para encarnar a Nuria y Pablo. ¿Cómo está siendo el viaje con ellos?  

En realidad, me eligieron ellos a mí. Trabajamos juntos en una película que rodamos en Melilla que se llamaba A este lado del mundo y que era una película muy pequeña rodada en dos semanas sin ningún recurso financiero y por lo tanto su entrega y su trabajo y su calidad me hicieron Pensar que eran dos grandes actores y hablando con ellos me preguntaron si no tenía ganas de hacer teatro. yo les dije que sí, que muchas, pero que nunca me había atrevido por miedo a entrar en un oficio al que no pertenezco y gracias a su empuje y a su fe en mí me senté a escribir y y redacté Los guapos. Esta pieza es por ellos y tenía que ser para ellos. El trabajo en ensayos ha sido una prolongación de aquella aventura en Melilla y los considero dos compañeros de faena perfectos.


Un número x de años después, más de una decena de películas, siete novelas, documentales, artículos y ensayos después, si David Trueba tuviese que volver hoy a Estrecho y reencontrarse con alguien del pasado, ¿cuál sería su carta de presentación?  

Por diversas razones he seguido yendo a estrecho porque durante muchos años ha vivido mi madre allí y ahora tengo amigos que viven allí, así que no tengo esa sensación de viaje al pasado, sino que siempre ha estado presente. Es un barrio que me gusta que me parece que ha sufrido la transformación normal con la llegada de mucha inmigración, que ya viví cuando tenía 15 años y eso me ayudó a percibir esas personas que llegan exactamente como llegaron mis padres a Madrid a buscar una nueva vida mejor tras la guerra civil para sus hijos y creo que es un barrio que me lo ha enseñado todo sin otro esfuerzo, por mi parte, que el de nacer allí, pisar sus calles y tratar de sobrevivir en ellas y no convertirme en alguien ni rencoroso ni amargado al final del camino de la vida 


¿En qué más anda David Trueba?

En estos momentos, el teatro no me deja tiempo para nada, pero supongo que en un futuro cercano podré respirar cuando estrenemos la función y seguir trabajando en el proyecto de Cine y en el proyecto literario en el que vengo pensando desde hace tiempo y que poco a poco sacaré adelante si tengo las fuerzas suficientes y encuentro los compañeros Que me ayuden a ponerlos en pie.

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