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Entrevista a Eduardo Vasco por El caballero de Olmedo

Publicado el 28 de Febrero de 2018

Entrevista a Eduardo Vasco por El caballero de Olmedo

Obra: El caballero de Olmedo

 Ahora trabajo con una libertad y una variedad que aprecio como un tesoro

 Eligió su primer Lope de Vega en 1994. “La bella Aurora”. Que una compañía joven estrenase un clásico resultaba entonces un tanto raro, pero Eduardo Vasco sentía predilección por ellos y especialmente por un Lope del que después ha montado un sinfín de obras más, sobre todo durante sus siete años, de 2004 a 2011, al frente de la Compañía Nacional de Teatro Clásico. Ahora, tras unos años centrado en Shakespeare, es buen momento para que uno de nuestros directores más sólidos y respetados se encuen-tre con un Don Alonso que le fascinaba desde el bachillerato. 

Dicen que cada vez que deciden impulsar la realización de un proyecto repasan lo hecho hasta el momento, miran alrededor, tomamos el pulso a su vitalidad y deciden. ¿Por qué “El caballero de Olmedo” era esta vez la decisión más acertada?

Queríamos volver a los clásicos españoles tras cuatro obras de Shakespeare seguidas, y esta de Lope era una de esas asignaturas pendientes que deseábamos abordar desde hace tiempo. En mi caso podría decir que desde siempre. Creo, además, que la experiencia acumulada nos hace revisar estos textos de una manera diferente a como lo hubiéramos hecho hace años. Era un buen momento.


¿Recuerda la primera vez que leyó la obra, recuerda qué pensó?

No creo que pensase mucho en aquel momento. Creo que sentí muchas cosas, seguramente diferentes a las que siento ahora. Pero es una obra que rápidamente te captura por su belleza, por su parte fatal, por su romanticismo y su lírica.


¿Y con aquel recuerdo y con las lecturas posteriores, con el estudio profundo que requiere la obra cuando se va a montar, cómo ve la obra ahora, a qué nos enfrenta?

El Caballero nos cuenta la historia de un hombre lleno de virtudes que es asesinado de manera vil por un rival que no encuentra la manera de superarlo. Es una historia injusta que provoca una reflexión sobre la envidia, sobre el papel del extranjero en tierra extraña, del diferente fuera de su contexto. También sobre el papel del destino en nuestras vidas, la fragilidad de la existencia, lo efímero del amor…


¿Cuál es el punto de partida de su propuesta? ¿Dónde ha querido poner el acento?

Me gusta partir del género. Lo que plantea Lope es una comedia de capa y espada que poco a poco se tuerce y se convierte en tragedia. Por otro lado nosotros siempre intentamos que la historia que aparezca en primer plano sea la que el autor escribe, e intentamos que la palabra sea diáfana y llegue al espectador con toda la belleza que emana del texto. Desde lo temático, seguramente, al ver la función queda claro que hemos puesto el acento en la dualidad amor y muerte, en las dos caras de la moneda.


¿Cómo es el Lope que firma “El caballero de Olmedo”, qué le caracteriza, qué caracteriza su verso…?

Estamos ante una obra que corresponde a un periodo de madurez. Lope parte de una historia conocida que el público sabe por la canción en la que se narra la historia. El poeta tiene que jugar con esa baza, y como el público conoce el desenlace debe hacerlo cómplice a través de la belleza del verso y de la agilidad de la trama contando con el público como cómplice.


Imagino que cada nueva vuelta al seno de la Compañía Nacional de Teatro Clásico es especial? ¿Cómo lo vive y cómo la ve desde fuera?

Con la CNTC ha pasado lo mejor que podría imaginarse: se ha convertido en una institución que el público apoya y cuyo sentido no se discute. Cada director puede aportar su manera de ver las cosas pero siempre con una idea de continuidad que aporta solidez al proyecto. Nuestros clásicos siempre en escena y al mejor nivel, eso es y debe ser la Compañía Nacional. Para mí es un momento especial, de reencuentro con una parte importante de mi vida.


No sé si echa de menos la responsabilidad pero también la satisfacción de dirigir un coloso como la CNTC…

Dirigir la CNTC es una experiencia maravillosa de la que aprendes mucho, en la que te desarrollas y llegas a apreciar aspectos de la profesión que ni sospechabas. También te endureces y a la vez te vuelves más sensible a otras realidades. Pero es sano que estos puestos tengan una duración limitada y más en este caso, donde el repertorio es tan concreto. Yo ahora trabajo con una libertad y una variedad que aprecio como un tesoro.


Helena Pimenta está siendo digna sucesora, ¿no?

Helena es un talento del que todos hemos aprendido. Su manera de hacer los clásicos ha sido siempre una referencia y ahora, desde que está dirigiendo la Compañía, ha vuelto a dar ejemplo porque en vez de dedicarse al lucimiento personal se ha puesto al servicio de la institución partiendo de un profundo amor a los clásicos. La suya será una etapa recordada más allá de lo artístico, porque cuando se marche habrá dejado una Compañía más consolidada.


Ahora está en cartel la última promoción de La Joven CNTC que nació bajo su dirección. ¿Orgulloso?

Es algo extraordinario contemplar cómo un proyecto se consolida, y más cuando tiene una rentabilidad cultural tan alta. Da gusto verlos decir, interpretar, salir a escena formando parte de algo así. La joven es algo importante cuyos frutos veremos en el futuro, porque las nuevas generaciones de actores ya no tienen dificultades con los clásicos; los disfrutan.


Imagino que orgulloso también de la progresión de su compañía, de Noviembre Teatro. ¿Cómo se ven, cómo están las cosas?

Noviembre es un lugar de libertad y complicidad que ha evolucionado desde 1995 —sí, llevamos casi 23 años— sin perder por el camino la sensación de colectivo, de grupo de gentes que aman esto y se reúnen para hacer lo que les apetece. Pese a las dificultades diarias creo que somos unos privilegiados en el panorama actual; hay muchos compañeros con dificultades extraordinarias. Pero vamos a la contra de manera consciente. A casi nadie le importa el trabajo continuado, la labor de una compañía en un contexto en el que el teatro es un producto más y se mide exclusivamente con parámetros empresariales.


Otros proyectos entre manos…

Tenemos muchos proyectos, como siempre. Seguiremos la senda de los clásicos en breve —durante la gira de El Caballero de Olmedo— y estamos preparando un par de proyectos con textos actuales… ya veremos.

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